La izquierda en EEUU en primera persona. Conversaciones con militantes de Democratic Socialists of America y Solidarity

En la última nota de Tramas del 2019, nos proponemos abordar una cuestión será central en el año que entra: las elecciones presidenciales en EEUU. Específicamente, abordaremos el escenario de la izquierda; a partir de dos entrevistas realizadas a militantes de Solidarity y Democratic Socialists of America (DSA) -Stephen y Matt, respectivamente-. En principio, cabe preguntarnos: ¿existe tal espacio político? Sí. Y está creciendo.

En la historia reciente, pueden marcarse distintos hitos en el ascenso de la izquierda: Huelga en apoyo a inmigrantes el 1 de mayo de 2006; Occupy Wall Street en el contexto de la crisis de 2008; Huelgas de docentes en Chicago en contra de la privatización de la educación y  en oposición a las burocracias sindicales en 2010 y 2012; el movimiento de Black Lives Matter, que llevó al primer plano las luchas de la población afroamericana, entre otros. En este contexto, la postulación de Bernie Sanders en 2016 fue un suceso importante que marcaría los debates de aquí en más.

Solidarity es una organización socialista independiente que tiene como meta, desde su constitución en 1986, “reagrupar a la izquierda estadounidense”. En este sentido, se han dedicado a acompañar y protagonizar centralmente luchas del movimiento obrero, incorporando también a movimientos feministas y ecologistas, así como por los derechos LGTBIQ+, migrantes, personas de color. Al mismo tiempo, postulan consignas anti-imperialistas (sí, sí; en EEUU) y campañas de solidaridad internacional. Se plantean la tarea de organizar y, discutiendo con otras organizaciones tradicionales de la izquierda, sostienen la idea de que la construcción de movimiento debe estar siempre por delante de la estructura de la organización en sí misma. En este marco, vienen estrechando vínculos con la Democratic Socialists of America (DSA).

Democratic Socialists of America es un movimiento político que pasó de tener 4000 miembros a 20.000 después de la participación en las elecciones presidenciales de Bernie Sanders y 37.000 tras el triunfo de Trump. De este modo, la figura del senador es fundamental para la organización y actualmente se encuentran trabajando fuertemente en la candidatura para su competencia en las elecciones presidenciales de 2020.

DSA se presenta como la más grande organización socialista en el país, con el objetivo de construir “movimientos progresivos por cambio social, al tiempo que se establece una presencia abiertamente democrática socialista en comunidades y políticas estadounidenses”.

Consignas como “Impuestos a los ricos”; “Salud pública para todos”, “Educación superior y cancelación de deudas a estudiantes”; “Fin de las deportaciones”, “Viviendas para todos”; entre otras, proponen reformas profundas y necesarias. Además, se plantean bajo el paraguas de una palabra que vuelve a nombrarse: socialismo. En términos de los desafíos del momento, postulan la importancia de construir el movimiento detrás y más allá de la campaña electoral.

Por su lado, el espacio propiamente orgánico que lleva la campaña del candidato es el que toma el nombre de su libro: “Our revolution” (Nuestra revolución). Desde esta plataforma, se plantea como fundamental transformar el sistema político-económico de modo tal que dé respuestas a las familias trabajadoras. En este sentido, postula tres objetivos interrelacionados: revitalizar la democracia, empoderar a líderes progresistas y elevar la conciencia política.

Sanders, que comenzó su vida política como candidato “independiente”, ahora forma parte de una posición política que se plantea la disputa dentro del Partido Demócrata. Alexandria Ocasio Cortez, la joven representante en el Congreso por el Distrito N° 14 de Nueva York que ha ganado creciente atención, también participa de la estrategia que pretende “correr a la izquierda” a dicho partido a la vez que está afiliada a DSA.

Desde Solidarity y DSA, en cambio, han planteado en sus instancias de decisión una caracterización del Partido Demócrata como fuertemente jerárquico y representante del establishment que no está en disputa. Sin embargo, sostienen el acompañamiento de Sanders, aunque con distintos niveles de implicación y entusiasmo.

A continuación, reproducimos parte de los testimonios de Matt y Stephen; que, desde su implicación en desafíos que se les plantean en la militancia cotidiana, reflexionan sobre el estado de situación de la izquierda y sobre los motivos para ser pesimistas y optimistas en este contexto.

Stephen Mahood tiene 41 años, vive en Boston (Massachusetts) y es lo que se llama un “full-timer” en Solidarity. Su militancia es su trabajo y su trabajo es su militancia. La principal tarea que lleva adelante es la de “organizar”, especialmente en el ámbito sindical. Se aproximó a Solidarity en sus años de estudiante universitario -en la carrera de “Estudios del trabajo”- y consolidó su activismo cuando regresó en 2014 a EEUU tras vivir tres años en Ciudad de México.

Matt Stone, tiene 30 años y vive en Oakland (California). Como militante, se dedica a tareas de organización en DSA. Es estudiante de posgrado de Teatro y Estudios performativos en la universidad de Standford y colabora en publicaciones políticas como The Call y Jacobin. Se acercó a la militancia interpelado por la candidatura de Bernie Sanders.

El resurgimiento

Matt planteó una mirada muy positiva del estado de la izquierda en general, destacando importantes desarrollos en los últimos años y un gran crecimiento de la militancia así como de la “audiencia” del mensaje de la política desde una posición socialista, de izquierda. “Creo que podemos hablar de una suerte de “resurgimiento de la izquierda”. Y así se siente hoy por hoy”. En este momento, identifica como clave la figura de Bernie Sanders y el movimiento que se generó a su alrededor.

Las políticas de la democracia socialista han llegado a la gente en una escala masiva. Cuando se postuló como candidato a presidente en 2015 (…)  era sólo un senador socialista de un pequeño Estado y nadie lo conocía realmente. Y fue emocionante ver cómo su mensaje tocó un punto sensible en América, tocó algo ligado al descontento… De repente millones de personas estaban interesadas en el tipo de políticas de las que él hablaba… millones de personas querían salud y educación pública y querían disminuir la fuerza militar y las guerras en el extranjero… Todo esto ha continuado creciendo desde 2016.

Este proceso trajo a mucha gente a la política de izquierda por primera vez.”

Por otro lado, identificó como un desarrollo importante y esperanzador el aumento de las huelgas de la clase trabajadora, que tuvo como protagonistas a lxs docentes: “Con lxs maestrxs, ha habido una especie de ola de huelgas en todo el país, que comenzaron en West Virginia y se esparció por varios estados conservadores, lo que fue bastante sorprendente.” Y agregó: “No tengo el dato preciso, pero es algo como que en el 2018 hubo más paros que en toda la década anterior. Wow.”

Este brote de militancia política de la izquierda es una novedad en el escenario político de EEUU, que fue también impulsado por contraposición a la elección de Trump: “estos desarrollos son muy positivos, muestran que la gente trabajadora en América está lista para dar la pelea y para reconocer que las cosas están mal y necesitan tomar la política en sus propias manos.”

En este marco, Stephen se refirió a los desafíos ante esta novedad para una organización como Solidarity: “cuando Bernie entró en escena, DSA explotó y creció. No puedo hablar de parte de la organización; pero sí decir que entonces estaba muy preocupado, porque temía que fueran a ser recrutadxs dentro del partido Demócrata.

En este proceso de crecimiento de DSA, se nos platearon muchas preguntas y algunxs integrantes de Solidarity empezaron a ver a DSA de una manera un poco diferente.”

De esta manera, con una trayectoria de lucha más larga, ligada centralmente al trabajo de organización en las bases; se preguntaban qué significaba este aumento de caudal de militancia. “Lo tratamos como un movimiento… porque Solidarity tiene una larga historia en involucrarse dentro de los movimientos y poner al movimiento por delante de la organización.”

El frente electoral

Al referirse a la relación de Solidarity y DSA previa a la explosión que despertó la candidatura de Sanders, Stephen marcaba que había ciertos vínculos, pero limitados ya que desde DSA “tenían una relación muy fuerte con el partido Demócrata y a nosotrxs eso no nos gustaba”. Hoy en día, aclara, “Una base de nuestro acuerdo político es que vemos que el partido Demócrata y el Republicano son partidos capitalistas y no son susceptibles de ser reformados.”

Así, expone un punto central del debate de los espacios de izquierda en EEUU: ¿cómo abordar el frente electoral?

Para pensar esta pregunta de la praxis política, Matt plantea una caracterización que vale la pena retomar para entender un poco mejor qué está en juego: “América tiene un sistema electoral muy extraño, en el que básicamente tenemos dos grandes partidos –el Demócrata y el Republicano- que no son realmente partidos, en tanto no podés incorporarte como miembro a través de mecanismos democráticos. Incluso si estás registradx como afiliadx al Partido Demócrata no podés votar sobre sus liderazgos o nada por el estilo. Es un sistema extremamente burocratizado y malo.” En sintonía con lo planteado por Stephen, sostiene: “En la izquierda socialista solemos decir que los dos partidos que tenemos son partidos del capital. Ambos son controlados por donaciones de las grandes industrias. Mucha gente cree que los Demócratas son una especie de partido liberal progresista. Pero la realidad es que reciben más financiamiento de Wall Street que el Partido Republicano, el partido conservador. Y su prontuario muestra que también se ha opuesto a cualquier medida posible que pudiera ayudar a la clase trabajadora estadounidense. Han sido grandes promotores del neoliberalismo dentro y fuera del país.”

De esta manera, en línea con la perspectiva de su compañero, Matt plantea su posicionamiento frente a la configuración de la izquierda y hacia el interior de su propia organización: “Estoy convencido de que necesitamos un nuevo partido en América. Pero los Demócratas son muy poderosos… y va a ser una batalla cuesta arriba pelear por eso. Para mí el desafío más grande para lxs socialistas en América hoy será convencer a la gente de que necesitamos un camino alternativo a reformar o arreglar el Partido Demócrata.” Esto “es complicado”, señala, porque la experiencia ha marcado que la candidatura presidencial de Bernie ocupó y ganó una plataforma política de masas para hablar de políticas de corte socialista precisamente porque se postuló en el marco de la primaria demócrata, desafiando al propio partido.

Hoy en día, sigue Matt, se estaría hablando más de “reformar el partido, retomarlo y trabajar desde adentro para acercarlo a la izquierda. Creo que crea una especie de dilema para la izquierda. Cuando las figuras líderes como Bernie o Alexandria Ocasio Cortez están diciendo que necesitamos empujar a los Demócratas a la izquierda… eso podría llevar a problemas estructurales y barreras para el movimiento más adelante. Así que es un debate muy abierto.”

En relación con las decisiones frente a las que se encuentran lxs militantes por el socialismo en EEUU, Stephen marcaba la importancia de construir la unidad: “Venimos de tradiciones trotskistas, pero no nos llamamos a sí a nosotrxs mismxs; sino que nos presentamos como una organización multi-tendencia, no sectaria. Por lo cual, sentimos que la cuestión de tendencias como las trotskistas y otras no era tan importante como la tarea de reagruparse.”

Por su lado, Matt se muestra esperanzado al señalar que en el debate en la última convención de DSA –hoy, la principal organización de la izquierda en EEUU- se votó como estrategia en elecciones mantener la independencia del partido Demócrata. “La cuestión será ahora cómo podemos convencer no sólo a nuestra organización sino a toda la gente interesada en la política de izquierda que necesitamos forjar nuestro propio camino por fuera de los Demócratas y comenzar a desarrollar las estructuras de nuestro partido, nuestra plataforma y programa de cómo hacer que el movimiento siga avanzando.”

Proyecciones. El tema “Bernie”

Compartiendo en gran medida cuáles son los desafíos de la izquierda en EEUU –construir una herramienta y plataforma propias, que cuestione de hecho las formas institucionalizadas de la participación política; canalizar y potenciar el aumento de la militancia de izquierda; derrotar a Trump y su programa, sin que ello signifique “volver a la normalidad” de la mano del Partido Demócrata- Matt y Stephen plantean distintos grados de optimismo frente al futuro. Una cosa parece segura: el escenario está abierto. “El tema con Bernie es que él se vuelve el panorama general y no estoy viendo con claridad que sucede a nivel local. No estoy viendo cambios que me impresionen lo suficiente como para decir: Ok, ‘veo para dónde va esto’”. Aquí aparece un temor común: ¿y qué pasa si todo termina en un candidato y no se cambian cuestiones de fondo?

¿Pensás que va a ganar Bernie? “Disculpa, ese soy yo diciendo que no con la cabeza. Ok, sería grandioso que derrotara a Trump. Sería profundamente emocionante por el momento. Pero hay tantos otros factores que deben suceder antes de que tenga la confianza de decir que sucederá algo más… Mis sentimientos pueden cambiar en seis meses; no lo sé porque estamos aún en una etapa muy temprana del proceso electoral”

Con un tono también cauteloso, pero más optimista; Matt planteaba: Creo que está muy en el aire ahora, lo que puede llegar a pasar… Creo que hay ciertxs candidatxs demócratas que pueden ganarle a Trump, lo que obviamente es extremadamente importante para derrotar su movimiento. Creo que Bernie es el mejor candidato para hacerlo.” Y agregó: Pienso que una de las peores cosas que podría pasar es que unx demócrata le gane y se envíe el mensaje de que Trump se fue y todo volvió a la normalidad (…) Se mantendría todo lo que está mal y potencialmente la gente se desmovilizaría y despolitizaría. Pienso que es ese es el verdadero peligro.”

¿Y si Bernie pierde? Matt señalaba la importancia de generar otras formas de hacer política e impulsar candidatxs con plataformas que incorporen políticas socialistas en el nivel local. Sin embargo, observó Stephen, esto significaría “un fuerte compromiso, porque la cuestión es que se estaría construyendo el movimiento al nivel de la ciudad que nunca existió antes. Entonces si lográs pasar las demandas ahí, en el siguiente nivel sería un poco más fácil. Correcto. Pero ya tenés este movimiento creciendo y demandando, diciendo: necesitamos esto, necesitamos aquello. Eso no existe en una forma coordinada y efectiva por el momento.”

La pelota está en el aire, como dicen los compañeros.

Desde este lado de la cancha, sabemos para qué lado tirar. Del resultado, no depende sólo el destino de millones de estadounidenses; sus impactos se harán sentir en todo el mundo.

En este resumido recorrido, nos limitamos a proponer una primer caracterización del escenario que completaremos, retomando testimonios de primera mano, en una próxima edición. Sin embargo, sí alcanzamos a colocar ciertos debates y desafíos de las izquierdas en este escenario: ¿cómo abordar lo electoral?, ¿construir dentro, fuera, en articulación o en contra de un partido de mayorías?, ¿qué pasa después de las elecciones?, ¿qué relación con los movimientos?, ¿cómo construir/sostener autonomía? Interrogantes que, más allá de tan diferentes realidades, resuenan en los debates políticos al sur del Río Bravo.

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